Qué es una operación política. Por lo pronto no es la verdad, pero tampoco es una mentira, se trata más bien de una ficción. Es un acto cuya finalidad es disfrazada y es necesario que lo sea para potenciar su efectividad.
La operación política, en el mejor de los casos, busca volcar a la política al terreno de las interpretaciones mediáticas donde los profesionales de la información encuentran un protagonismo desmedido y la clase política se reduce a un papel secundario y sin dudas deslucido.
Si esa operación es exitosa la iniciativa política quedará en mano de quien la armó, diríamos que esa es la finalidad desde un principio. Tener la iniciativa es como en ajedrez jugar con las blancas, es decir, obligar al adversario a que se limite a actuar dentro de mi estrategia.
Si gano es porque el adversario no logró romper la telaraña ficcional.
¿Es el caso Nisman una operación política? Hay que recordar que la trama de la historia no empieza ahora sino veinte años atrás con el atentado a la AMIA y luego con los diez años que el fiscal tuvo a su cargo la investigación que desembocó en una denuncia que aún luego de su muerte ningún juez se dispone a aceptar. Luego tenemos la muerte del fiscal. ¿Fue un asesinato o fue un suicidio? Creo que en ese punto es cuando hay que abandonar cualquier intención de responder. No hay manera de hacerlo sin enlodarse en el conventillo berreta que la operación ha preparado para nosotros y para cualquiera que intervenga, incluso la presidenta de la nación que se precipitó en escribir dos notas en facebook, notas que la debilitaban y la entregaban al lenguaje mediático. Luego, para alivio de todos nosotros, tomó el centro del ring y desactivó de un plumazo (un golpe de Knock out sin duda) esa usina de operaciones políticas que era la SIDE.
Hoy está en China gobernando, haciendo política de estado, que es en definitiva todo lo contrario, que es la negación, de toda operación política
martes, 3 de febrero de 2015
jueves, 15 de enero de 2015
Ellos son Charlie
La muerte, se sabe, es una derrota. Y una injusticia. El ser, nuestro ser, es para la muerte. Jugamos un partido que sabemos que no vamos a poder ganar. Dios sabe el resultado desde un principio, diría con algo de ironía Borges. Faltando un minuto nos cobrarán un penal injusto. Gol del contrario y final del partido.
La muerte violenta es más complicada. Un mortal le da muerte a otro mortal. Se apodera de la vida del otro al matarlo. Es, sin duda, a pesar de que se ha repetido innumerables veces en la historia de la humanidad, un acto atroz. La repetición, por suerte, no lo naturaliza, mal que le pese a los medios de comunicación que lo toman como elemento preferido para difundir sus valores. El asesinato también es un acto de soberbia. No es Dios el que cobra el penal, es un ser para la muerte el que lo hace y con eso aspira a reemplazar al buen Dios y convertirse en inmortal. En realidad le va a ser imposible usurpar el lugar de la divinidad. Morirá de todos modos. Y morirá condenado como un todos los criminales. La energía de la víctima no se transfiere hacia el asesino, se perderá en el tiempo.
La violencia política lleva al extremo todas las características de la violencia individual. El ser mortal da muerte, destruye a otro, pero en este caso espera, casi tiene la convicción, de no ser condenado, sino más bien espera ser premiado por haber actuado en nombre de un bien. Destruye al prójimo y además lo convierte en un objeto, una mera letra con la que escribirá un mensaje a la posteridad.
El ataque a la revista Francesa fue un hecho atroz. La secuencia que prolijamente fue transmitida universalmente conmueve. Tenemos además la foto que detiene esa secuencia en el momento en el que el policía pide una clemencia que no recibirá.
Qué idea del bien puede justificar ese acto.
Esos seres mortales disfrazados de comandos y armados con armas sofisticadas no fueron detenidos. Fueron Dioses por un momento. Dispusieron de la vida de sus víctimas.
¿Quienes son? ¿Son realmente terroristas musulmanes? ¿Forman parte de algún mecanismo del imperio? ¿Fueron instrumentados? Lo sabido es que el imperio los denunció como terroristas musulmanes y el mundo les creyó. Esa es la peor derrota de la cultura Musulmana. Fueron rápidamente reducidos al estereotipo Occidental. Fueron desde ese momento fueran o no culpables fanáticos y terroristas. Quedaron totalizados en esa definición, no fue posible, no le fue posible a la cultura musulmana, contraponer otra definición de si misma. Son lo que dice el enemigo que son.
Hay un dibujo que fue publicado en el semanario francés: un musulmán trata de protejerse de las balas con el Corán. El texto dice: el Corán no para las balas. No se si hay comicidad en ese dibujo pero dado lo que sucedió y lo que seguramente va a suceder esa obra se convirtió en profética.
Los franceses salieron a la calle encabezados por los jefes de la Otan y políticos aliados. Asesinos, mortales que han tomado y toman la vida de mortales de la periferia por una idea del bien a la que llaman Occidente.
El Europeo se ha hecho ha si mismo creando esclavos y monstruos dijo el gran Sartre
La muerte violenta es más complicada. Un mortal le da muerte a otro mortal. Se apodera de la vida del otro al matarlo. Es, sin duda, a pesar de que se ha repetido innumerables veces en la historia de la humanidad, un acto atroz. La repetición, por suerte, no lo naturaliza, mal que le pese a los medios de comunicación que lo toman como elemento preferido para difundir sus valores. El asesinato también es un acto de soberbia. No es Dios el que cobra el penal, es un ser para la muerte el que lo hace y con eso aspira a reemplazar al buen Dios y convertirse en inmortal. En realidad le va a ser imposible usurpar el lugar de la divinidad. Morirá de todos modos. Y morirá condenado como un todos los criminales. La energía de la víctima no se transfiere hacia el asesino, se perderá en el tiempo.
La violencia política lleva al extremo todas las características de la violencia individual. El ser mortal da muerte, destruye a otro, pero en este caso espera, casi tiene la convicción, de no ser condenado, sino más bien espera ser premiado por haber actuado en nombre de un bien. Destruye al prójimo y además lo convierte en un objeto, una mera letra con la que escribirá un mensaje a la posteridad.
El ataque a la revista Francesa fue un hecho atroz. La secuencia que prolijamente fue transmitida universalmente conmueve. Tenemos además la foto que detiene esa secuencia en el momento en el que el policía pide una clemencia que no recibirá.
Qué idea del bien puede justificar ese acto.
Esos seres mortales disfrazados de comandos y armados con armas sofisticadas no fueron detenidos. Fueron Dioses por un momento. Dispusieron de la vida de sus víctimas.
¿Quienes son? ¿Son realmente terroristas musulmanes? ¿Forman parte de algún mecanismo del imperio? ¿Fueron instrumentados? Lo sabido es que el imperio los denunció como terroristas musulmanes y el mundo les creyó. Esa es la peor derrota de la cultura Musulmana. Fueron rápidamente reducidos al estereotipo Occidental. Fueron desde ese momento fueran o no culpables fanáticos y terroristas. Quedaron totalizados en esa definición, no fue posible, no le fue posible a la cultura musulmana, contraponer otra definición de si misma. Son lo que dice el enemigo que son.
Hay un dibujo que fue publicado en el semanario francés: un musulmán trata de protejerse de las balas con el Corán. El texto dice: el Corán no para las balas. No se si hay comicidad en ese dibujo pero dado lo que sucedió y lo que seguramente va a suceder esa obra se convirtió en profética.
Los franceses salieron a la calle encabezados por los jefes de la Otan y políticos aliados. Asesinos, mortales que han tomado y toman la vida de mortales de la periferia por una idea del bien a la que llaman Occidente.
El Europeo se ha hecho ha si mismo creando esclavos y monstruos dijo el gran Sartre
lunes, 15 de diciembre de 2014
La querida Estela de Carlotto en la tapa de la revista Gente
Hay cada vez menos dudas sobre la conducta del grupo político al que se denomina como oposición. La declaración de Macri afirmando que con él se acaba el curro de los derechos humanos y la de Mazza diciendo casi lo mismo y agregando, en un intento de redoblar la apuesta, que va a privilegiar los derechos humanos de las víctimas del delito dice mucho acerca de la identidad de ambos candidatos.
De todas maneras esos políticos, nombramos a Macri y a Mazza por ser los más notorios en este momento, no son más que mano de obra barata en la tarea de debilitar al estado y al gobierno y aunque a partir de la llamada crisis del campo, un intento de golpe de mercado novedoso en la Argentina, los grupos mediáticos ingresaron en una visibilidad parecida a la que sufren esos políticos, y tuvieron que asumirse como sus cómplices y compañeros de tareas, no creo que alcancen a merecer esa denominación de opositores al poder son más bien sus guardianes y difusores.
El poder no está en el estado, si se quiere encontrarlo en algún lugar deberá buscárselo en el sistema financiero internacional que reproduce el dinero a partir del dinero prescindiendo de los estados nación y de sus políticos y de sus trabajadores y sus fábricas, monumentos de un capitalismo de la modernidad ya obsoleto.
Hay un tercer grupo en esa maquinaria burguesa que no siempre se lo nombra y que es la farándula mediática. En estos días este grupo se reunió para sacarse la foto de fin de año que como es tradición se publica en la tapa de la revista Gente.
Los vi ojeando una revista en un bar y sentí el mismo asco que siento cada vez que los veo con sus máscaras de plástico deslizándose por el mundo como si fueran sus dueños.
La sorpresa dolorosa fue ver entre esta gente a la querida Estela de Carlotto y a su ansiado nieto recuperado mezclados en esa representación de la impunidad cultural.
Se sabe, el poder globalizado, la burguesía de este país, fue la que produjo la apropiación de bebés como parte de su plan asesino. La revista Gente contribuyó activamente en ese plan criminal.
Hoy, treinta años después, mientras por fin sus ejecutores materiales están en prisión, esta revista colaboracionista se vende libremente en los kioskos de todos el país.
Querida Estela, fue un gran error de su parte, es como si en Alemania el órgano del partido Nazi se publicara todavía y las víctimas de los campos de concentración fueran a brindar con ellos.
En estos días se recuperó el nieto 117. Me quedo con esa tarea heroica suya y nunca se lo voy a terminar de agradecer. Si podemos decir sin verguenza que somos Argentinos se lo debemos a las madres y las abuelas de Plaza de Mayo.
Se lo debemos a usted, querida Estela. Por eso necesitamos que se cuide, que no permita que esos hijos de puta le hagan daño.
La quiero mucho y perdóneme
De todas maneras esos políticos, nombramos a Macri y a Mazza por ser los más notorios en este momento, no son más que mano de obra barata en la tarea de debilitar al estado y al gobierno y aunque a partir de la llamada crisis del campo, un intento de golpe de mercado novedoso en la Argentina, los grupos mediáticos ingresaron en una visibilidad parecida a la que sufren esos políticos, y tuvieron que asumirse como sus cómplices y compañeros de tareas, no creo que alcancen a merecer esa denominación de opositores al poder son más bien sus guardianes y difusores.
El poder no está en el estado, si se quiere encontrarlo en algún lugar deberá buscárselo en el sistema financiero internacional que reproduce el dinero a partir del dinero prescindiendo de los estados nación y de sus políticos y de sus trabajadores y sus fábricas, monumentos de un capitalismo de la modernidad ya obsoleto.
Hay un tercer grupo en esa maquinaria burguesa que no siempre se lo nombra y que es la farándula mediática. En estos días este grupo se reunió para sacarse la foto de fin de año que como es tradición se publica en la tapa de la revista Gente.
Los vi ojeando una revista en un bar y sentí el mismo asco que siento cada vez que los veo con sus máscaras de plástico deslizándose por el mundo como si fueran sus dueños.
La sorpresa dolorosa fue ver entre esta gente a la querida Estela de Carlotto y a su ansiado nieto recuperado mezclados en esa representación de la impunidad cultural.
Se sabe, el poder globalizado, la burguesía de este país, fue la que produjo la apropiación de bebés como parte de su plan asesino. La revista Gente contribuyó activamente en ese plan criminal.
Hoy, treinta años después, mientras por fin sus ejecutores materiales están en prisión, esta revista colaboracionista se vende libremente en los kioskos de todos el país.
Querida Estela, fue un gran error de su parte, es como si en Alemania el órgano del partido Nazi se publicara todavía y las víctimas de los campos de concentración fueran a brindar con ellos.
En estos días se recuperó el nieto 117. Me quedo con esa tarea heroica suya y nunca se lo voy a terminar de agradecer. Si podemos decir sin verguenza que somos Argentinos se lo debemos a las madres y las abuelas de Plaza de Mayo.
Se lo debemos a usted, querida Estela. Por eso necesitamos que se cuide, que no permita que esos hijos de puta le hagan daño.
La quiero mucho y perdóneme
lunes, 8 de diciembre de 2014
Funes el memorioso y las selfies
¿Es posible saber con anterioridad cuáles van a ser los momentos memorables de nuestras vidas?
Un gran amor puede ser memorable; un asado con amigos en el que uno se va a reír como nunca lo hará después también lo puede ser, o yendo a algo menos universal: el momento que uno lee o escribe el libro que andaba buscando desde siempre puede ser lo memorable o decisivo. Esta es mi lista pero puede haber otras, todas son válidas justamente porque los ejemplos de lo que puede ser memorable están atados a la subjetividad del que entrega la lista o al trabajo que irá haciendo el paso del tiempo.
Sucede que la vida no es el cine de Hollywood y en los momentos privilegiados no suena una música de fondo, ni el director marca a los protagonistas con sendos primeros planos. Vivimos una vida pequeña, algo burda, sin nada que se parezca a la épica, y es muy posible que lo memorable haya pasado por nuestra vereda y no nos hayamos dado cuenta y nos hayamos ido a dormir o nos hayamos ido a otro lado apurados por ver tal o cual programa de televisión o ha comprar cigarrillos antes de que cerraran los kioskos.
Recordaremos pero también será necesario, para narrar lo memorable olvidar los detalles de lo que ya dijimos es banal en nuestra vida. Podemos intentar una lista de las cosas tediosas de nuestra rutina: cuando nos afeitamos, cuando tomamos el colectivo cada mañana, cuando compramos alfajores. El olvido entonces vendrá en nuestra ayuda y nos ayudará a encontrar las pepitas de oro en el barro.
Funes, en el cuento fantástico de Borges, es un muchacho humilde de campo, que habrá de tener un accidente, lo volteará un redomón en la estancia de San Francisco, según nos dice el narrador, y quedará tullido, sin esperanza. Ese accidente también le regalará una memoria prodigiosa. Más recuerdos tengo yo solo, dice luego Funes, que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Pero también nos dice que su memoria es como un vaciadero de basura. Hacia el final del cuento, luego de enumerar las tareas inútiles que Funes emprende con su prodigiosa memoria, Borges dice que sospecha que no era muy capaz de pensar. Pensar, nos dice Borges, es olvidar diferencias, es generalizar, es abstraer. En el abarrotado mundo de Funes, concluye, no había sino detalles, casi inmediatos.
En la era informática, sin embargo, amamos los detalles, la información más insignificante es guardada en memorias que podemos comprar sin necesidad de someternos a la desgracia de Funes, en aparatos cada vez más pequeños, prótesis diría Freud, y a la vez más rapidamente considerados obsoletos.
Las fotos digitales nos permiten sacar mil fotos de un viaje. Será que ahora, por la magia de la computación, suceden mil hechos memorables en las vacaciones cuando en el pasado los insignificantes rollos de 36 fotos nos proporcionaban esa ínfima cantidad de experiencias notorias. Será que la técnica y no nosotros produce y elige lo que será colgado en la red.
Uno mira con cariño las fotos de los amigos y aún las propias que otros sacaron de uno mismo (mis fotos son inútiles porque siempre las saco movidas, resistencia o incapacidad que acaso explique esta nota) pero hay algo de falso y de mecánico en todo esto. Acaso sea cierto lo que decía la gente que desconfiaba de la fotografía en sus albores y un poco de nuestra alma sea robado en cada selfie
Un gran amor puede ser memorable; un asado con amigos en el que uno se va a reír como nunca lo hará después también lo puede ser, o yendo a algo menos universal: el momento que uno lee o escribe el libro que andaba buscando desde siempre puede ser lo memorable o decisivo. Esta es mi lista pero puede haber otras, todas son válidas justamente porque los ejemplos de lo que puede ser memorable están atados a la subjetividad del que entrega la lista o al trabajo que irá haciendo el paso del tiempo.
Sucede que la vida no es el cine de Hollywood y en los momentos privilegiados no suena una música de fondo, ni el director marca a los protagonistas con sendos primeros planos. Vivimos una vida pequeña, algo burda, sin nada que se parezca a la épica, y es muy posible que lo memorable haya pasado por nuestra vereda y no nos hayamos dado cuenta y nos hayamos ido a dormir o nos hayamos ido a otro lado apurados por ver tal o cual programa de televisión o ha comprar cigarrillos antes de que cerraran los kioskos.
Recordaremos pero también será necesario, para narrar lo memorable olvidar los detalles de lo que ya dijimos es banal en nuestra vida. Podemos intentar una lista de las cosas tediosas de nuestra rutina: cuando nos afeitamos, cuando tomamos el colectivo cada mañana, cuando compramos alfajores. El olvido entonces vendrá en nuestra ayuda y nos ayudará a encontrar las pepitas de oro en el barro.
Funes, en el cuento fantástico de Borges, es un muchacho humilde de campo, que habrá de tener un accidente, lo volteará un redomón en la estancia de San Francisco, según nos dice el narrador, y quedará tullido, sin esperanza. Ese accidente también le regalará una memoria prodigiosa. Más recuerdos tengo yo solo, dice luego Funes, que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Pero también nos dice que su memoria es como un vaciadero de basura. Hacia el final del cuento, luego de enumerar las tareas inútiles que Funes emprende con su prodigiosa memoria, Borges dice que sospecha que no era muy capaz de pensar. Pensar, nos dice Borges, es olvidar diferencias, es generalizar, es abstraer. En el abarrotado mundo de Funes, concluye, no había sino detalles, casi inmediatos.
En la era informática, sin embargo, amamos los detalles, la información más insignificante es guardada en memorias que podemos comprar sin necesidad de someternos a la desgracia de Funes, en aparatos cada vez más pequeños, prótesis diría Freud, y a la vez más rapidamente considerados obsoletos.
Las fotos digitales nos permiten sacar mil fotos de un viaje. Será que ahora, por la magia de la computación, suceden mil hechos memorables en las vacaciones cuando en el pasado los insignificantes rollos de 36 fotos nos proporcionaban esa ínfima cantidad de experiencias notorias. Será que la técnica y no nosotros produce y elige lo que será colgado en la red.
Uno mira con cariño las fotos de los amigos y aún las propias que otros sacaron de uno mismo (mis fotos son inútiles porque siempre las saco movidas, resistencia o incapacidad que acaso explique esta nota) pero hay algo de falso y de mecánico en todo esto. Acaso sea cierto lo que decía la gente que desconfiaba de la fotografía en sus albores y un poco de nuestra alma sea robado en cada selfie
viernes, 21 de noviembre de 2014
La larga agonía de la Argentina antiperonista
El título de este artículo se refiere como es evidente al recientemente fallecido Tulio Halperín Donghi, célebre historiador al que seguramente no le hubiera agradado que se lo amontonara bajo la denominación de antiperonista, pero justo o no, Halperín pertenece a esa persistencia Argentina (cito a Feinmann).
Tal vez, en su caso, se deba decir que pertenecía al Antiperonismo en la modalidad de la tragedia. Su propio talento, el prestigio que ganó con ese talento, cayó en un vacío, en una corriente política que rehusa definirse, que aspira naturalizarse, volverse invisible. Hay cientos de libros sobre la historia del Peronismo y no conozco ninguno que se haya titulado historia del Antiperonismo.
El vigor del Antiperonismo le permitió incluso intentar la desaparición del Peronismo desde dentro del mismo Peronismo de la mano de un dirigente folklórico como Cárlos Menem. Esa fue quizás su obra cumbre, lograr que los Peronistas voten su propia desaparición, algo así como si los trabajadores mandaran su propio telegrama de despido.
El nuevo episodio Carrió estaría entonces encuadrado en la comedia. Una intervención mediática alejada del elegante barroquismo del viejo Halperín pero que no deja de pertenecer a la continuidad de una idea. Carrió se inmoló esta vez (nadie puede decir que sea la última) con el propósito de empujar la unión a nivel nacional del Unen con el Pro. Los Radicales habían rechazado recientemente esa posibilidad. Uno podría preguntarse lateralmente qué hace tan diferentes a dirigentes como Aguad y Sanz del ingeniero Macri. La respuesta podría buscarse en la pregunta que pretendemos hacernos sobre al identidad Antiperonista. Esa identidad es para estos señores radicales vergonzante. Es un poco de mal gusto a esta altura del partido definirse como Antiperonista y por otro lado sería privarse del voto de algún peronista distraido.
Esta también el intento de Clarín de repetir la formula Menem con el eterno sonriente Massa pero ese intento parece diluirse día a día.
Tal vez el arranque de Carrió este también relacionado, ella misma lo mencionó, con haber advertido, entre las brumas de su conciencia, que el Antiperonismo no la elije para el papel de candidata presidencial sino para el de un agonizante personaje mediático, una especie de Moria Casan rubia, o de Lanata versión teatro de revista. Y que su lugar es menor al del culo-objeto de Jéssica Sirio, que dice más de la ideología de esa corriente histórica (estoy citando al maestro Feinmann) que las cuatrocientas cincuenta páginas de revolución y guerra, libro nunca mencionado en la tribuna de doctrina de Marcelo Tinelli
Tal vez, en su caso, se deba decir que pertenecía al Antiperonismo en la modalidad de la tragedia. Su propio talento, el prestigio que ganó con ese talento, cayó en un vacío, en una corriente política que rehusa definirse, que aspira naturalizarse, volverse invisible. Hay cientos de libros sobre la historia del Peronismo y no conozco ninguno que se haya titulado historia del Antiperonismo.
El vigor del Antiperonismo le permitió incluso intentar la desaparición del Peronismo desde dentro del mismo Peronismo de la mano de un dirigente folklórico como Cárlos Menem. Esa fue quizás su obra cumbre, lograr que los Peronistas voten su propia desaparición, algo así como si los trabajadores mandaran su propio telegrama de despido.
El nuevo episodio Carrió estaría entonces encuadrado en la comedia. Una intervención mediática alejada del elegante barroquismo del viejo Halperín pero que no deja de pertenecer a la continuidad de una idea. Carrió se inmoló esta vez (nadie puede decir que sea la última) con el propósito de empujar la unión a nivel nacional del Unen con el Pro. Los Radicales habían rechazado recientemente esa posibilidad. Uno podría preguntarse lateralmente qué hace tan diferentes a dirigentes como Aguad y Sanz del ingeniero Macri. La respuesta podría buscarse en la pregunta que pretendemos hacernos sobre al identidad Antiperonista. Esa identidad es para estos señores radicales vergonzante. Es un poco de mal gusto a esta altura del partido definirse como Antiperonista y por otro lado sería privarse del voto de algún peronista distraido.
Esta también el intento de Clarín de repetir la formula Menem con el eterno sonriente Massa pero ese intento parece diluirse día a día.
Tal vez el arranque de Carrió este también relacionado, ella misma lo mencionó, con haber advertido, entre las brumas de su conciencia, que el Antiperonismo no la elije para el papel de candidata presidencial sino para el de un agonizante personaje mediático, una especie de Moria Casan rubia, o de Lanata versión teatro de revista. Y que su lugar es menor al del culo-objeto de Jéssica Sirio, que dice más de la ideología de esa corriente histórica (estoy citando al maestro Feinmann) que las cuatrocientas cincuenta páginas de revolución y guerra, libro nunca mencionado en la tribuna de doctrina de Marcelo Tinelli
jueves, 28 de agosto de 2014
La tapa de la revista Noticias
La cadena de acontecimientos que solíamos llamar historia, luego de las sucesivas derrotas de una cultura basada en las palabras, parece reducirse a una larga secuencia de fotos.
Es ahí, en el imperio de las imágenes, donde se ha destacado, en los últimos años, la revista Noticias. No se recuerda especialmente ninguna editorial, no podríamos nombrar ningún grupo de prestigiosos intelectuales que hayan escrito ahí, sí una sucesión de fotos de tapa de las que luego hablaremos. Esta revista Noticias, es hija, recordemos, de la confusa revista La Semana. Ese medio, La Semana digo, algo amarillista, mezcla de destape y política, en conflicto con el gobierno militar también por algunas fotos de tapa, por ejemplo la que mostraba la troupe del programa de Sofovich con el Tigre Acosta, espectacular síntesis de lo que fue la dictadura (aclaro que el adjetivo espectacular no es elogioso sino meramente descriptivo). También fue espectacular el exilio de su Director Jorge Fonteveccia en la embajada de Venezuela y la clausura de la revista.
Mientras mis dedos recorren algo aburridos el teclado, recuerdo otra revista, de la misma editorial, que aún se puede encontrar en los kioskos, me refiero a la revista Caras. Esa revista fotografiaba el botín de guerra de los menemistas y hasta al asesino Astiz bailando tranquilamente en algún local de la noche porteña. En su decadencia, cuando ya no encontraban elenco político para sus fotos, no tuvieron mejor idea que fotografiar al Flaco Spinetta en su deterioro final.
Fotos, ellos disparan fotos.
Volvamos a la Revista Noticias. Su tapa más notoria en los comienzos del menemismo fue una en la que se veía a la ingeniera Alsogaray desnuda bajo un tapado de piel. No se a que interna correspondía esa foto. Se sabe, una revista dirigida a la clase media, prefería a Domingo Cavallo, catedrático en Harvard, sobre Carlos Menem, oscuro presidente del Partido Justicialista. Esa interna, luego de otra foto, en la que se mostraba al hasta ese entonces oculto empresario Alfredo Yabrán, terminó en el asesinato, dramático símbolo de lo que venimos hablando, de un fotógrafo, José Luis Cabezas. Este empresario, Alfredo Yabrán, disputaba el negocio del correo con una empresa norteamericana, cuyo lobbista era el propio ministro de economía Cavallo. Poco tiempo después se suicidaba, había dicho que sacarle una foto era como pegarle un tiro en la cabeza.
Fotos, ellos disparan fotos.
En los últimos años de gobierno kirchnerista la revista se ubico en un frente cultural, agrario, financiero y político que se llama a si mismo oposición. Produjo tapas especialmente ofensivas, cuya víctima principal fue y es la presidenta de la nación, y cuyo propósito secreto acaso sea el de lograr la clausura de la revista, antes de que la pidan los deudores, y de convertir a su director, nuevamente, en un exiliado heroico, aunque esta vez no en la embajada de Venezuela, tal vez la de Colombia.
Fotos, ellos disparan fotos.
En el último número de la revista salió en la tapa la novia del vicepresidente Boudou, Agustina Kampfer. Son unos desnudos que salieron hace diez años en una revista digital y que según parece no contaron con el consentimiento de la modelo para la nueva publicación. No se que intención tendrían cuando fueron publicadas diez años atrás, publicadas en ese medio hoy, parece un sórdido mensaje mafioso.
Desgastadas todas las formas del titulado sensacionalista por los diarios opositores referidas al supuesto delito de corrupción del vicepresidente, se llega a esta foto de una violencia simbólica inaudita. Es una síntesis brutal, no ya de la clase política, como podía ser la foto de María Julia Alsogaray, sino la de los medios de comunicación que nacieron junto con el comienzo de la propiedad privada en la argentina, años que la oligarquía solía recordar con nostalgia, en los que el general Mitre inauguraba un diario y el general Roca repartía las tierras.
Fotos, ellos disparan fotos
Es ahí, en el imperio de las imágenes, donde se ha destacado, en los últimos años, la revista Noticias. No se recuerda especialmente ninguna editorial, no podríamos nombrar ningún grupo de prestigiosos intelectuales que hayan escrito ahí, sí una sucesión de fotos de tapa de las que luego hablaremos. Esta revista Noticias, es hija, recordemos, de la confusa revista La Semana. Ese medio, La Semana digo, algo amarillista, mezcla de destape y política, en conflicto con el gobierno militar también por algunas fotos de tapa, por ejemplo la que mostraba la troupe del programa de Sofovich con el Tigre Acosta, espectacular síntesis de lo que fue la dictadura (aclaro que el adjetivo espectacular no es elogioso sino meramente descriptivo). También fue espectacular el exilio de su Director Jorge Fonteveccia en la embajada de Venezuela y la clausura de la revista.
Mientras mis dedos recorren algo aburridos el teclado, recuerdo otra revista, de la misma editorial, que aún se puede encontrar en los kioskos, me refiero a la revista Caras. Esa revista fotografiaba el botín de guerra de los menemistas y hasta al asesino Astiz bailando tranquilamente en algún local de la noche porteña. En su decadencia, cuando ya no encontraban elenco político para sus fotos, no tuvieron mejor idea que fotografiar al Flaco Spinetta en su deterioro final.
Fotos, ellos disparan fotos.
Volvamos a la Revista Noticias. Su tapa más notoria en los comienzos del menemismo fue una en la que se veía a la ingeniera Alsogaray desnuda bajo un tapado de piel. No se a que interna correspondía esa foto. Se sabe, una revista dirigida a la clase media, prefería a Domingo Cavallo, catedrático en Harvard, sobre Carlos Menem, oscuro presidente del Partido Justicialista. Esa interna, luego de otra foto, en la que se mostraba al hasta ese entonces oculto empresario Alfredo Yabrán, terminó en el asesinato, dramático símbolo de lo que venimos hablando, de un fotógrafo, José Luis Cabezas. Este empresario, Alfredo Yabrán, disputaba el negocio del correo con una empresa norteamericana, cuyo lobbista era el propio ministro de economía Cavallo. Poco tiempo después se suicidaba, había dicho que sacarle una foto era como pegarle un tiro en la cabeza.
Fotos, ellos disparan fotos.
En los últimos años de gobierno kirchnerista la revista se ubico en un frente cultural, agrario, financiero y político que se llama a si mismo oposición. Produjo tapas especialmente ofensivas, cuya víctima principal fue y es la presidenta de la nación, y cuyo propósito secreto acaso sea el de lograr la clausura de la revista, antes de que la pidan los deudores, y de convertir a su director, nuevamente, en un exiliado heroico, aunque esta vez no en la embajada de Venezuela, tal vez la de Colombia.
Fotos, ellos disparan fotos.
En el último número de la revista salió en la tapa la novia del vicepresidente Boudou, Agustina Kampfer. Son unos desnudos que salieron hace diez años en una revista digital y que según parece no contaron con el consentimiento de la modelo para la nueva publicación. No se que intención tendrían cuando fueron publicadas diez años atrás, publicadas en ese medio hoy, parece un sórdido mensaje mafioso.
Desgastadas todas las formas del titulado sensacionalista por los diarios opositores referidas al supuesto delito de corrupción del vicepresidente, se llega a esta foto de una violencia simbólica inaudita. Es una síntesis brutal, no ya de la clase política, como podía ser la foto de María Julia Alsogaray, sino la de los medios de comunicación que nacieron junto con el comienzo de la propiedad privada en la argentina, años que la oligarquía solía recordar con nostalgia, en los que el general Mitre inauguraba un diario y el general Roca repartía las tierras.
Fotos, ellos disparan fotos
domingo, 10 de agosto de 2014
¿Cuánto cuesta la tapa de la Rolling Stone?
¿Qué es lo que nos define como seres humanos? La pregunta es pertinente, si se tiene en cuenta que según el pensamiento sociológico, en la actualidad, la insatisfacción identitaria es el problema central del individuo moderno.
Será que los edificios que sostenían la modernidad, parecen debilitados o directamente muertos: la familia que nos nombraba y nos hablaba en una lengua; el colegio, algo desdibujado en una sociedad del conocimiento que necesita solo de una formación permanente para un grupo pequeño de trabajadores calificados y para la cual la educación universal es solo un gasto superfluo e inútil. Pero lo que parece más dañado es el concepto de trabajo que significó la forma en la que el hombre intencionaba sobre el mundo y lo creaba creándose al mismo tiempo en un escenario al que todavía llamábamos coherentemente fábrica.
No es que estas instituciones desdibujadas hayan deparado la felicidad para los hombres sino más bien, sobretodo en países periféricos como el nuestro, todo lo contrario. Pero notamos que esta sustitución simbólica que está ocurriendo, en el lugar vacío dejado por la modernidad, no es ya la sociedad transparente de la que hablaba Vattimo, sino más bien un mundo berreta de ganadores y perdedores. El territorio donde se juegan los conflictos de esta realidad parece ser ese campo cultural de la llamada sociedad del entrenimiento.
Esa identidad de ganador fue reclamada, en una nota en la revista Rolling Stone de la Argentina, por el ¿músico? que se hace llamar Ciro, ex líder de una grupo que se llamó Los Piojos. Aclaro que la nota no la leí en la revista misma sino en ese balde discursivo que es el sitio de internet del diario Clarín. Ya en la bajada de la nota hay un fragmento inperdible:"si vos no llevás a nadie a tu show y de repente estás cobrando un fangote, tu defensa está condicionada". Se ve que este señor cree que esta sociedad del entretenimiento de la que hablamos es una sociedad jerárquica en la que los perdedores, es decir los que no llevaron suficiente gente a sus shows, han mermado en su capacidad críticas. No habla de la calidad del espectáculo que llena esos estadios que él menciona. Violeta, por ejemplo, llevó más gente en una misma noche que lo que llevo Dino Saluzzi en toda su carrera. ¿Cuál será la calidad ciudadana de cada uno? Dino en silencio y Violeta en la tapa de todas las revistas. Es en definitiva lo que sucede, así que un punto a favor de Ciro.
Un escalón más abajo de los que no llenan los teatros lo tendrían los que cantan en los actos del gobierno. Ellos son sin duda gente carente de honestidad que suponemos recibirá su merecido castigo una vez que la dictadura se termine en casi un año. Ciro que nunca ha tocado en actos del gobierno,se declara a sí mismo como independiente. ¿Será que este señor carece de información sobre el lugar que ocupa, es decir la historia de los medios que le hacen notas y las empresas que auspician su espectáculo? ¿Será que creerá que su estética pegajosa nunca entrará en conflicto con su conciencia? Dejo en suspenso esas respuestas, solo las podría responder él y este blog tiene 9 seguidores, dato que invalida todo lo que pueda ser publicado en él
Será que los edificios que sostenían la modernidad, parecen debilitados o directamente muertos: la familia que nos nombraba y nos hablaba en una lengua; el colegio, algo desdibujado en una sociedad del conocimiento que necesita solo de una formación permanente para un grupo pequeño de trabajadores calificados y para la cual la educación universal es solo un gasto superfluo e inútil. Pero lo que parece más dañado es el concepto de trabajo que significó la forma en la que el hombre intencionaba sobre el mundo y lo creaba creándose al mismo tiempo en un escenario al que todavía llamábamos coherentemente fábrica.
No es que estas instituciones desdibujadas hayan deparado la felicidad para los hombres sino más bien, sobretodo en países periféricos como el nuestro, todo lo contrario. Pero notamos que esta sustitución simbólica que está ocurriendo, en el lugar vacío dejado por la modernidad, no es ya la sociedad transparente de la que hablaba Vattimo, sino más bien un mundo berreta de ganadores y perdedores. El territorio donde se juegan los conflictos de esta realidad parece ser ese campo cultural de la llamada sociedad del entrenimiento.
Esa identidad de ganador fue reclamada, en una nota en la revista Rolling Stone de la Argentina, por el ¿músico? que se hace llamar Ciro, ex líder de una grupo que se llamó Los Piojos. Aclaro que la nota no la leí en la revista misma sino en ese balde discursivo que es el sitio de internet del diario Clarín. Ya en la bajada de la nota hay un fragmento inperdible:"si vos no llevás a nadie a tu show y de repente estás cobrando un fangote, tu defensa está condicionada". Se ve que este señor cree que esta sociedad del entretenimiento de la que hablamos es una sociedad jerárquica en la que los perdedores, es decir los que no llevaron suficiente gente a sus shows, han mermado en su capacidad críticas. No habla de la calidad del espectáculo que llena esos estadios que él menciona. Violeta, por ejemplo, llevó más gente en una misma noche que lo que llevo Dino Saluzzi en toda su carrera. ¿Cuál será la calidad ciudadana de cada uno? Dino en silencio y Violeta en la tapa de todas las revistas. Es en definitiva lo que sucede, así que un punto a favor de Ciro.
Un escalón más abajo de los que no llenan los teatros lo tendrían los que cantan en los actos del gobierno. Ellos son sin duda gente carente de honestidad que suponemos recibirá su merecido castigo una vez que la dictadura se termine en casi un año. Ciro que nunca ha tocado en actos del gobierno,se declara a sí mismo como independiente. ¿Será que este señor carece de información sobre el lugar que ocupa, es decir la historia de los medios que le hacen notas y las empresas que auspician su espectáculo? ¿Será que creerá que su estética pegajosa nunca entrará en conflicto con su conciencia? Dejo en suspenso esas respuestas, solo las podría responder él y este blog tiene 9 seguidores, dato que invalida todo lo que pueda ser publicado en él
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