viernes, 7 de febrero de 2020

La creación del caos populista

Están apurados y se equivocan. Tal como dijo Artemio Lopez, si el problema era el "atraso tarifario", por qué hay cortes de luz luego de cuatro años de tarifas dolarizadas y de una reducción drástica de la producción. La respuesta es corta: porque no invirtieron un carajo. Y lo pudieron hacer porque un 51 % de los argentinos les permitió agregar al poder del mercado que monopolizaban, el control del estado.
Pero están apurados y ansiosos de establecer, ahora que perdieron el estado, el caos populista. Y entonces se corta la luz; los inseguridad escondida debajo de la alfombra de pronto sale; la deuda que nadie informaba que estaba tomando el hada buena de pronto hay que pagarla y soportar que se hagan los graciosos en las redes.
La situación es esa y la derrota ideológica es grande. Los dispositivos ideológicos, me refiero al periodismo sobretodo, están intactos. Nadie habla de la ley de medios, nos queda la alegría módica de que el presidente salga bien parado en un reportaje que le hace Leucocito en telenoche. En fin

martes, 21 de enero de 2020

Sin sentido

Sería lícito ligar el azaroso crímen de Gesell al avance de la técnica. Digo, por la falsa notoriedad de una filmación o de una foto, testimonios destinados a unos pocos y finalmente democratizados. Por qué escribo azaroso y no brutal. Acaso porque me cuesta entender o ponerme en el lugar. ¿Fue la víctima la víctima elegida o solo fue alguien o será mejor decir algo tan gratuito y casual como una piedra que se patea?
Eso es lo que se encuentra en el diario. Desde el dron que asesina a un general Iraní hasta la patada que clausura la vida de un pibe.
Sin sentido, claro, estamos en el sin sentido

sábado, 11 de enero de 2020

Diario de un escritor. Dedicado a Horacio Gonzalez

Leo algo que escribí (me gusta, me alegra que me guste y a la vez me angustia porque si mi segunda novela va por el lado de lo que estoy leyendo tal vez nunca la termine por el trabajo que supone) escribo observaciones sobre lo que escribí (traducción: en el texto terminado hay distintas capas de tiempo, es decir varios autores que quedarán resumidos en un solo nombre impreso eventualmente, en la tapa de un libro) y lo mejor de todo escucho Revolver de los Beatles (escuchar a los Beatles te arroja a la pretensión de ser artista). Luego en un movimiento de dispersión (Macedonio: lector salteado) ojeo el último número de la revista Papel Máquina dedicada a Horacio Gonzalez y me encuentro, en la página 51, con la nota del mismo Horacio: "Maquiavelo y el problema de la lectura". Leo:"...todo lector crea un tiempo propio o produce cierta abolición de la historicidad...el tiempo es un tributo que se resigna a sacrificarse a las secuencias de una lectura o a las formas en que ésta esgrime su extraña eternidad laica."
Creo que hay cierta complicidad de las lineas que antes escribí con el exquisito texto de Gonzalez y me hace pensar que tenemos la misma caja de herramientas de nuestros maestros pero que ellos la usan mejor.

miércoles, 8 de enero de 2020

Drones mediáticos

No se si es banal preguntarse por qué escriben tan mal los periodistas de Clarín, incluso sus columnistas más célebres. Pero qué quiere decir escribir mal. Significa que la palabra perdió peso para ellos una vez comprometidos en lo que llamaron periodismo de guerra. Algo así como una poética del dron, frases no tripuladas preparadas para impactar en los objetivos que sean necesarios.
Hay guerra pero no hay épica. Cómo podría haberla si ya no son necesarios ni los uniformes, ni los himnos, ni los soldados. Podría ser héroe quien dispara desde su computadora sin sentir siquiera el grito de sus víctimas.
Una canción de gesta se ha perdido en sórdidas noticias policiales, canto Borges. Sí maestro el todo es muy sórdido

sábado, 7 de diciembre de 2019

Borges es de los lectores



Qué saben ellos de Borges: poco y nada. Supongo que podrían repetir las tres o cuatro frases en las que reducen casi cualquier tema. Una de ellas es que Borges es de ellos, ya lo dijo Kodama que de propiedad sabe mucho. Coinciden no pocos compañeros que en un espejo invertido todavía creen que los libros son de ellos y las alpargatas nuestras.
No advirtieron que la historia pego un brinco y Victoria Ocampo devino en Lilita y la revista Sur en TN.
A Borges tan luego hablarle de propiedad, a él que como lector-escritor se apropió productivamente de toda la literatura que lo había precedido haciendo de la experiencia literaria su tema fundamental.
Y si es de alguien es de Moreira más que de Don Segundo Sombra; es de la memoria de baraja y puñal, de la milonga estreriana y del tiempo que es olvido y es memoria

jueves, 28 de noviembre de 2019

Fuego propio

El golpe a Evo, el triunfante golpe, derramó sangre pero no levantó demasiado polvo. Se sabe, la sangre de los de abajo es barata por eso se derrama con tanta frecuencia. Qué decir de los medios. Ellos continúan con prolijidad el trazo de las balas. En cuanto a las compañeros y compañeras, me entristece comprobar cómo los desencuentros se repiten, cómo desde escenarios platónicos se dictan verdades a la vez cómodas y excluyentes. La derecha, entonces tranquila, ni siquiera tiene que gastarse en descalificar líderes populares, ya hay una fila de aspirantes dispuestos a hacerlo

domingo, 10 de noviembre de 2019

La última de Woody

Será exagerado decir que día lluvioso en New York del persistente Woody Allen es una película política. Diremos sí que el sentido de una obra se juega en la sala de proyección o tal vez antes en la lectura de lo que suele llamarse crítica. La película no tuvo buena crítica, fundamentalmente porque se la ve desde la actualidad perpetua que proponen los medios. Hace rato Woody se ganó el derecho de ser considerado como un autor y que sus obras sean vistas como pasos de una obra. Obra como totalidad y narrador como productor de sentido. Se sabe que esa temporalidad no encaja con la actualidad periodística. Se decía que el diario de ayer servía para envolver huevos; en la era digital ni siquiera queda esa huella material.
Dónde está la política en la deliciosa liviandad de la película. Fundamentalmente en la búsqueda de sus protagonistas. El chico y la chica típicod de toda comedia románica. Ambos son arrastrados por el tumultuoso azar. Y ambos toman decisiones diferentes. Ella luego de verse envuelta por la tormenta mediática (el segundo oficio más antiguo del mundo) vuelve al sur de la familia Bush. El se queda en la resistencia nostálgica de una ciudad que queda en los deliciosos ritos de los pianos de jazz y torrentosas lluvias de ciudad. ¿No está la grieta norte-sur en esta diyuntiva? Se sabe: allá ganó el norte industrialista de las ciudades sin embargo el sur petrolero tiene con el neoliberalismo su revancha.
Un placer Woody. Habrá un día que no habrá una nueva película de Allen para ver. Esa noticia la tomaremos como la despedida de un amigo, como el final de un diálogo fundamental